PoesíaPoesía Digital

Gabriel Insausti

Gabriel Insausti (San Sebastián, 1969) ha ido construyendo una voz cada vez más honda y personal, que consustancia muy naturalmente la contemplación deleitosa del paisaje y de los lugares cotidianos con una reflexión tan lúcida como espontánea. En el trozo de vida que es cada poema descubrimos con él que el mundo, a pesar de su larguísima historia, es un paisaje siempre inacabado, que espera la mirada del yo-poético y del lector para llegar a existir de nuevo. Una dicción sobria y aparentemente clásica recubre discretamente el misterio de unos versos cuya lucidez nos atrapa enseguida.

Lo que ya nos había demostrado en libros como Últimos días en Sabinia (2001), Destiempo (2004), Cristal ahumado (2006) o Vida y milagros (2007) lo volvemos a comprobar y a disfrutar en estos tres poemas inéditos.

 


Cromlech de Oianleku

Al verlo desde el cerro se diría
que ha estado siempre aquí.
                                               Junto al camino
que desciende después por la hondonada,
lo guardan unas hayas solitarias
que ahora, con la niebla, titubean
como una foto en su emulsión de plata
que empezase a cuajar.
                                       Y su reposo,
lo eterno de su gesto mientras hago
sitio entre los helechos y me siento,
su modo de guardar sin clausurarse,
¿son imagen de qué?
                                   Sé que no debo
buscar en estas piedras el idioma
de un tiempo ajeno, y que la luz las rige
y que no afirman nada.
                                      Solo trazan
un cerco irregular donde parece
que uno podría ver el mundo en una brizna,
silbar una canción, cambiar de dioses,
saber que ha de morir.
                                      Quizá por eso
he venido esta tarde a su trasmano.

 


Lejos

Sucede en estas noches calurosas
de finales de agosto.
                                    Desde casa,
con la ventana abierta, a oscuras,
vemos pasar sobre los montes
unas nubes lentísimas.
                                      De cuando en cuando,
hay un bramido sordo, grave,
y un hilo incandescente que ilumina,
por un momento, el cielo.
                                          Poco a poco,
se pierde en la distancia esa tormenta
con su rumor muy tenue.
                                         Y solo queda
la calma en la que luego respiramos
en nuestra habitación, mientras acude el sueño
y entre las sábanas sentimos algo,
parecido a la culpa, que no cesa.

 


Nieve en Roncesvalles

I morti maturano,
Il mio cuore con essi
(
Quasimodo)


Dicen que fue aquí.
                                  Sobre esta loma,
intento imaginar el paso de los carros,
las armas, los escudos, las monturas,
en una larga sierpe exhausta
bajo el castigo de otra luz.
                                              De pronto,
una flecha que silba por el aire
hasta encontrar un cuerpo.
                                            Y, luego,
estrépito de espadas, gritos,
la sangre de las bestias y los hombres
mezclándose en un mismo cieno oscuro
y una nube de polvo que se aleja
hacia el olvido y la derrota.
                                            ¿Quién absuelve
al que vierte en sus actos nuestra ira,
qué mito lo redime?
                                   Intento
imaginar mi rostro entre esos miles
de guerreros sin nombre, mientras la nieve cubre
su tumulto mortal, borra mis huellas,
confunde tierra y cielo,
                                      y no distingo
siquiera si soy uno de los nuestros.


 













Retro jordans for sale, Cheap foamposites, Cheap foamposites, jordan retro 5, cheap jordans for sale, foamposites For Sale, jordan retro 12, jordan retro 11, Cheap jordans for sale, jordans for cheap, jordan retro 11 legend blue, retro 12 jordans, jordan retro 13, jordan retro 9, cheap soccer jerseys, Canada Goose sale, cheap jordans, cheap jordan 12
cerrar ventana
cerrar ventana