PoesíaPoesía Digital

Sergio Valdeska

Valdeska nació hace más de treinta años y desde el principio la ha dirigido Sergio con la ayuda de Yolanda. Sergio nos lleva a Illy, una cafetería de multinacional con café que no es de multinacional. Nunca ha dado entrevistas y nadie sabe su apellido. Tampoco hay fotografías suyas de dominio público. Esto no es una entrevista, es un café con el libretero de un lugar de culto para los lectores valencianos. Sin un best-seller en las estanterías y sólo con libros de ensayo, arte y literatura selectísima, Valdeska sigue sin prisa, sin pausa y con toda la serenidad del mundo en la brecha de la cultura de calidad. Sergio es, a todo esto, un tipo extraordinario.

(En la imagen, Sergio muestra en su librería una recomendación: El leopardo de las nieves, de Peter Matthiessen).

Más de treinta años al frente -junto a Yolanda- de una librería que no vende un solo best-seller. ¿Cuál es la clave?

Hay una fundamental: los jueves milagro. Siempre pasa algo, todos los días. Un pedido que te viene, una persona que llega a través de otra... La clave es esa: un milagro todos los días. Estamos acostumbrados. La librería es una especie de prolongación no de tu biblioteca personal pero sí de tu criterio, y con esos presupuestos es muy difícil rentabilizar un negocio. A no ser que sucedan milagros.

Sólo tienes libros que te interesan. Se puede decir que tu condición de librero y de lector son inseparables.

Bueno, yo más que librero soy libretero. Me considero un tendero. La palabra librero es demasiado para lo que yo hago. Para ser librero hay una serie de requisitos que yo no cumplo, sobre todo referidos a la cuestión comercial.

Por ese rechazo a lo comercial no quieres hacer entrevistas, por ejemplo.

Claro. De hecho, si pensara que esto es una entrevista dejaría de hablar, automáticamente.

La selección de los libros que vendes es una marca de Valdeska. ¿Qué no entra nunca en tu librería?

Nunca entran novedades. No hay ningún proveedor que nos envíe novedades, no hay ningún libro en la estantería que nosotros no conozcamos. Algunos proveedores pasan con un listado y nosotros elegimos cuáles queremos, y pedimos una cantidad. Una librería de este tipo si aceptara novedades no haría otra cosa más que atender a todos esos libros que ni le interesan ni va a sacar a la venta nunca.

En treinta años, ¿no te has sentido obligado alguna vez a cambiar tus criterios?

No. Siempre hemos tenido libros de arte, literatura y pensamiento. A mí lo que más me interesaba era el arte, y luego vi que había textos literarios y de ensayo que estaban relacionados con el mundo del arte. Por eso entró en Valdeska la literatura y  pensamiento.

¿Cuál es el tipo de lector que necesitarías para salir de una crisis?

Las librerías están mal siempre, desde hace treinta años. Cuando empecé ya me dijeron que dónde me metía. Pero este es un trabajo como otro cualquiera, como el de un panadero, por ejemplo. No me creo todo eso de que parece que estás haciendo algo especial. Es falso. Haces lo que sabes, y ya está. No es una profesión de vocación. Es un quehacer más, en el que debes intentar salir adelante.

¿Tiene Valdeska un comprador ideal, un cliente tipo?

No. Tenemos un público heterogéneo. Las personas que llegan son muy diferentes. El ideal es el mismo que el de cualquier tienda: alguien que llegue y se lleve algunos productos.

Pero no se compra mucho. Quizá si el cliente fuera más generoso...

No sé, yo pienso que vendemos lo que debemos vender, lo que da de sí el sitio. Sabemos la ciudad en la que estamos y que difícilmente vamos a vender mucho más de lo que ha sido la tónica general siempre.

Depende entonces la marcha y éxito de la librería del ambiente cultural de la ciudad.

Bueno, Valencia es un sitio un poco especial. De todas formas, tampoco se puede decir que nosotros seamos una librería especializada. Somos, más bien, un lugar. Un sitio donde viene gente guadianesca, que pasa durante meses cada semana con puntualidad por la librería y que luego desaparece, sin motivo ni lógica. La verdad es que yo hago lo mismo. Hay veces que vas a comprar el whisky de malta en el mismo sitio durante años hasta que dejas de ir. No es por nada, no hay que darle vueltas. Además, algunos luego vuelven.

Hemos hablado de públicos y lectores. En cuanto a los productos, ¿crees que se edita demasiado?

Sí. Yo tendría una librería de cien títulos, no más. Con eso sería un librería dignísima, equilibrada, flexible...

¿También se edita demasiada poesía?

La verdad es que hace tiempo que no estoy al tanto de la poesía. Tenemos una sección, sí, pero no está ahí porque yo tenga un interés especial. Reconozco que la poesía me ha llegado a parecer una cursilería. Tengo autores predilectos, claro: Eliot, Gil de Biedma, Baudelaire. Pero los libros últimos los tengo más por esa especie de cariño que siento desde hace muchos años por los poetámenes. Me parecen gente rara, desprotegida y bienintencionada.

Quizá Valdeska, por su carácter, podría convertirse -volviendo al ambiente cultural del que hablábamos antes- en un centro propulsor de la cultura de la ciudad. Sin embargo, no hacéis lecturas poéticas, ni presentaciones de libros...

Si no concedo entrevistas, es imposible imaginar que pudiera soportar jamás una reunión de, pongamos, veinte individuos. En la primera época de la librería, cuando estábamos en la calle de Quart, recuerdo que sí organizábamos actos. Había un espacio para exposiciones en la propia librería y pasaban artistas y escritores. Pero yo en aquel entonces era más cándido, tenía más esperanza en la poesía y en las personas. Ahora tengo más esperanza en la relación humana concreta, pero sin buscar contrapartidas. Digamos que disfruto del momento.

Bien, pero lo que está claro es que esa sería una forma de influir.

Yo no estaría tan seguro. Creo que con lo que aportamos en silencio es suficiente. Hacemos una labor callada, sí, pero importante. Simplemente con poner a la mano ciertos títulos de ciertos autores es suficiente. Nuestra tarea es lograr que esos libros imprescindibles caigan en manos de alguien que luego pueda transmitirlos, y así prolongar la influencia de Valdeska hasta dos mil o tres mil años más. Yo creo en ese tipo de quehacer.

Has hablado de una librería de apenas cien títulos. ¿Cuáles serían las características de esos cien libros?

Cuando leemos un libro, nos ocurre que ya en los primeros párrafos podemos saber de dónde viene esa forma de escribir. Y nos lo decimos: este tío escribe como Walser, y Walser como otro escritor anterior, y vas hacia atrás hasta Marco Aurelio. Mi opción sería, en vez de tener a ese escritor que ha publicado otra novedad, tener en la librería, directamente, las meditaciones de Marco Aurelio. Como podemos tener hasta cien títulos, podríamos poner a la venta diez o veinte ediciones de cada título. A Bernhard, por ejemplo,  lo tendríamos en alemán, en las ediciones de Alianza, en bolsillo... Además de Bernhard, sería importante contar con Oblomov, con la Biblia, con el poema de Gilgamesh, con Suan Tzu e incluso con alguna novelita como la que sirvió de guión para la película de Kurosawa, Dersu Uzala, de Vladimir Arseniev.

Poner a la venta sólo cien títulos -que es como decir que uno tiene cien lecturas, no más- choca de frente con el afán contemporáneo de novedad y la necesidad imperiosa de abarcarlo todo, de tocarlo todo.

Bueno, a mí eso de querer abarcarlo todo me parece, considerada en sí mismo, una curiosidad muy sana. Pero no es para mí, claro. A lo mejor es que estoy de bajada, y tengo que tener cuidado en cómo apoyo el cuerpo, igual que cuando haces senderismo. Me he dado cuenta de que cada vez te fijas más en las cosas anónimas. En la Biblia, en el Eclesiastés, en los proverbios de Job, en la obra de Suan Tzu... Por mucho que los traductores se corrijan llamando al autor Tzu o Tzi todos sabemos que es falso, que no hay un autor, sino que la obra de Tzu son fragmentos que se han ido transmitiendo de unos a otros: son la sabiduría. En realidad hay pocas cosas nuevas bajo el sol. Encontré un letrero muy bonito en Madrid, grabado en un edificio cerca del Museo del Prado, donde se lee: lo que no es copia es plagio.

Poesía Digital

 










Retro jordans for sale, Cheap foamposites, Cheap foamposites, jordan retro 5, cheap jordans for sale, foamposites For Sale, jordan retro 12, jordan retro 11, Cheap jordans for sale, jordans for cheap, jordan retro 11 legend blue, retro 12 jordans, jordan retro 13, jordan retro 9, cheap soccer jerseys, Canada Goose sale, cheap jordans, cheap jordan 12
cerrar ventana
cerrar ventana