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Alrededor de Emma Couceiro

Porque esta vez todos se irán contigo en cada verso
(Todos se irán contigo)

Emma Couceiro


Me preguntan una y otra vez qué poetas leo, y yo digo una y otra vez Emma Couceiro, digo que Emma es la mejor aunque haya dejado de escribir, que Emma es la mejor poeta que escribe en el estado español. Volveremos a Emma cuando pasen los años, a los libros que escribió cuando tenía 18 y 20 años, nos preguntaremos por qué la dejamos pasar, por qué no le pedimos más, por qué no la obligamos. Escribiré su nombre en todos los sitios. Regalaré sus libros hasta que se agoten. Fotocopiaré sus libros. Y explicaré quién es, explicaré que la vi un dia hace cinco años y que no he vuelto a verla, explicaré que llevo cinco años esperando un libro suyo, pero que casi no escribe.

Cuando leí la edición española de Con pólvora y magnolias, de Xosé Luis Méndez Ferrín, uno de los libros capitales de la poesía gallega, me sorprendió una reflexión del prólogo, escrito por Antonio Gamoneda. Allí decía que si ese libro se hubiera traducido al castellano cuando se publicó en Galicia, habría marcado la poesía española, la habría revolucionado. Yo estuve de acuerdo. ¿Por qué, entonces, este artículo? Por esta misma convicción de que la poesía de Emma Couceiro es un paso adelante y un paso firme, sin vuelta atrás, en la poesía escrita en el estado español.

Emma Couceiro, nació en Cospeito, Lugo, en 1977, pero pasó su infancia en Santa Cruz de Mondoi, en la provincia de La Coruña. Ha publicado tres libros de poemas: Humidosas (Premio Espiral Maior 1997), As entrañas horas (Premio Eusebio Lorezo Baleirón 1998), y (Cito), publicado por Xerais en 2003. Estudia Filología Hispánica en la Universidad de la Coruña, ciudad en la que vive. En la Universidad conocerá a Yolanda Castaño (A Coruña, 1977), con la que coordinará un ciclo de lecturas. Entre las obras de las dos poetas hay un diálogo oculto, oscuro, intenso, entre dos modos de entender la escritura y la vida. Una historia textual que se va revelando en cada libro de cada una de ellas. Perseguir a través de sus textos ese hilo que las une es apasionante.

Se inventan el mundo y la poesía como si no existieran. Como si fueran los primeros hombres.

Ambas poetas empiezan a publicar a finales de los años noventa, donde se dan a conocer otros poetas interesantes como Olga Novo (Vilarmao, 1975) y, sobre todo, Estevo Creus (Cee, 1971). Son poetas que en su mayor parte han crecido en el medio rural, y que tienen formación universitaria. En esa confrontación entre un país que acaba y otro que comienza está la importancia de estas obras, que hablan, sobre todo, de la identidad y del conflicto entre generaciones. En la forma absolutamente original de cada uno para hablar de ello; en su capacidad para mantener los vínculos con su origen, pero ninguno con la tradición. Se inventan el mundo y la poesía como si no existieran. Como si fueran los primeros hombres. No están ni avergonzados ni orgullosos de su pasado. Lo respetan, pero saben que es necesario romper: romper el país, el idioma, el paisaje, el individuo, para reconstruirlo, para volver a darle vida.  

La poesía es un arte demasiado lenta. Su lentitud nos devora y nos aniquila. Los poetas jóvenes mueren por la poesía, la devoran, la destrozan, la rompen. Los poetas jóvenes quieren ser poema, ser texto, retorcerse. Debo ser esta que se retuerce / debajo de este cielo desquiciado / de estas entrañas horas. Emma Couceiro sufre el idioma, la sintaxis, el orden, la construcción, se expone para sufrir por los demás. El texto, la palabra, deben tener una función, deben servir directamente, deben ser acción, actuación, intervención directa en el mundo. El poeta viene a ponerse en el lugar de los demás. Habla para todos y por todos. Para los vivos y para los muertos.

En la contraportada de (Cito) hay una poética reveladora.

"Cómo reconocer y asumir un destino textual. (...) Elegir un destino textual: la que piensa en desmerecer ese constructo. La que se rinde al texto, la que se inclina, la que se somete. (...) Ser una o ninguna. Las verdaderas, las inventadas. La que abandona su casa en las palabras pero sigue siendo fiel a su historia. Qué es esa historia. Qué partes se cuentan y qué partes se callan. Y por qué. Pasar páginas y cerrar páginas. El desenlace. La estrategia."

No puedo dejar de pensar en Jabès, para el que la verdadera vida se vive en el texto, donde todo es lectura o escritura, de paisajes, de cuerpos, de libros. ¿Cuánto tiempo se puede vivir escribiendo, leyendo el mismo poema? Cómo decía Levi Strauss, y Emma recoge de otra forma, la escritura es un gran método para esclavizar seres humanos.

En esa reflexión permanente sobre el acto de escribir está inscrita toda su poesía.

Desde Rimbaud, hay muchos libros de poetas jóvenes que han cambiado la historia de la poesía. En España, De una niña de provincias que se vino a vivir en un Chagall, de Blanca Andreu, o Los versos del eunuco, de Luisa Castro, ambas gallegas, han marcado, de algún modo, la poesía española. Libros desgarradores, escritos desde un lugar similar, con la misma fuerza, y que son casi siempre una búsqueda de la identidad. Ser no es fácil, escribió Holan. Así, desde lugares muy distintos, y por diferentes motivos, poetas como Forugh Farrojzad, Alejandra Pizarnik, Sylvia Plath, Akiko Yosano, Ana Cristina Cesar, se dan a conocer muy jóvenes con libros definitivos. Libros que las dejan heridas para siempre. La fuerza de estas poetas, la fuerza del final de la adolescencia o de la primera juventud, es la misma que la de Emma Couceiro.

Esa experiencia de ver renacer a un pueblo, de verlo unirse, de verlo aparecer después de tantos años esperando, es la imagen que podría resumir la poesía de Emma Couceiro.

Emma crea una voz y un personaje poético para cada poema, y todos los poemas tienen un destinatario, son cartas. Algunos de sus poemas nos evocan las cartas que los emigrantes gallegos escribían desde el exilio. Cada uno de sus poemas es una acción de vida, no entra en el hoy; entra, como diría Valente, directamente en la memoria. Tomemos como punto de partida su poema sobre el Prestige. La catástrofe del Prestige removió Galicia, como nación, como pueblo, fue el nacimiento de otra memoria colectiva,  es el momento crucial de la historia reciente de Galicia. Dentro de un tiempo podremos valorar hasta dónde fue importante este movimiento. Se gritó y se escribió mucho, y en algún momento sería interesante estudiar todos los poemas y antologías sobre el tema. Las plataformas más importantes fueron impulsadas por escritores y poetas. Si hay un poema que resume todo eso, que viaja hasta el final desde lo personal a lo colectivo, si hay un poema político que recoja esos meses realmente maravillosos (por qué no decirlo) que siguieron al Prestige, es el de Emma Couceiro. Esa experiencia de ver renacer a un pueblo, de verlo unirse, de verlo aparecer después de tantos años esperando, es la imagen que podría resumir la poesía de Emma Couceiro.

Si una obra literaria se juzga por la capacidad para resumir una época, un lugar, o bien por anticiparse a una época, por su carácter visionario, encontramos en estos poemas ambas cosas. Emma Couceiro carga con su historia, personal, familiar, nacional, como han cargado a lo largo de los años las mujeres de su país, del mismo modo. Cuando escribe sobre sí misma escribe sobre su pueblo; cuando tiende un vínculo con otro es un vínculo entre todos.

Dicen que un poeta de verdad aparece cada mucho tiempo. Pero no vivimos ni leemos como si eso fuese cierto. ¿Quién busca aún a los grandes poetas? ¿Es posible que oigamos voces tan distintas? ¿Cuánto tiempo podrán soportarnos las palabras? ¿Es tiempo lo que necesita la poesía de Emma Couceiro para ocupar su lugar? Ojalá sea sólo tiempo.

Pablo Fidalgo Lareo

 

Los poemas

 

A continuación traduzco cinco poemas de Emma Couceiro, acompañados por la versión en gallego. Los dos primeros son del libro (Cito), el tercero es un poema sobre el naufragio del Prestige, publicado en una antología, y el último es un poema inédito. (Hemos respetado la cursiva original de los versos).

 

(Sexta) – Mentirosa

"No seu afán de protesta foi máis alá do limite, crendo ter o dereito e a forza para vivir segundo as súas propias leis. Así foi como se acostumou, por exemplo, a considerar o emprego da verdade como un dereito persoal sobre o que podía decidir valéndose do seu propio criterio.

Por aquel entón puxéronlle a etiqueta de mentirosa"

Margarete Buber-Neuman (1977)

Por aquel entón
escurecía a terra dos ollos para agravar os feitos
como se esta fose unha enfermidade contaxiosa.
Hai segredos que se parecen demasiado a min, asenten
canda min
e pasan por alto anacos da trama,
verdades inútiles que non xustifican (despois de todo)
a estratexia que elixín para contar esta historia.
Hai segredos insobornables, son a liña que separa a circunstancia
e a vida.

Asi pois (cito):
          agora pensa que se podes desafiar a miña memoria,
          (esta que teme por min,
          que nunca esgota as apariencias
          afeita a improvisar os espacios os tempos,
          a versión máis amable
          a indulxente)

Que non sei cal é a realidade que non vexo,
é real a perda
e así mesmo a certeza
de que en nós
vive algo que non conseguiu escapar a tempo

 

Notas ao Texto (2)


Por exemplo en Juliette,
"non sei qué queres que diga. Debe ser tan triste amarme, tan triste verme sufrir cada vez que me tocas; ou esta coroa, silveireda e auga que corta, cada vez que esgaza polo sur, e cae o ceo en auga, e raia o cristal da miña casa (esta é a miña casa) e caligrafía. Non sei qué queres que diga"
            Que algún día
Marcharemos de aquí (ti e mais eu) e por campos de arroz e mostaza, a onde seguen inclinadas así, que abandonan cada día a súa terra. Que abandonan... (Cada dia)
E cada día refire ese lugar: é de novo lastimosa, repite para si que botaría o sea sangue só para non ter que mirar    (que realmente non mira nin sequera a letra, e descoñece esta historia, esta parede informe que deita, unha outra inventada que xa me segue, detrás, como as cousas do mundo, como as cousas que nada saben de min... no mundo)
E cita todo canto parece ser verdade, difícilmente verso, canción o clamor, ejecutar victoriosa a peza final (que habia un destino, unha segunda pel, milagrosa) e repite para si
"tan só este corpo, este inverno, racheado que se afunde en nós, porque nós...

estamos abrazadas ao mellor que temos
ás veces unicamente compaixión,    outras
enlaza como histeria nos labios e vai contra ti   -presa da histeria-
Sóltame"

(Que ti estarás ben que ti estás ben que segues ben)

 

Mira,
á volta está a Praia Grande, e detrás, detrás está a boca da ría,
hai unha ponte, e despois, despois unha baixada. Nesa pendente empeza
o que eu chamo a miña casa.

       (Vai xa para nove veráns que nos levou a corrente. Como a aquela rapaza xitana que buscaron toda a tarde. Nas covas, eu lía O café da Rúa do Cemiterio
-onde el gritaba que non, que non quería confesarse, que tiña dereito a morrer con todo o seu odio dentro, que era o seu patrimonio e que non o entregaría,
que non se confesaría–
eu cerraba o libro con certa ansiedade
-como cando Ana ía guindarse ao tren-
e entrecerraba os ollos para buscar aos demais. Os demais ían á busca do mar
que ás veces se retiraba o más lonxe posible  Enmudecía, á súa maneira.

Vai para nove veráns.
As lanchas de salvamento traballaban sen descanso.

       Nen sequera recordo o argumento. Só aquela escena.
Chegamos a crer que con tal vehemencia caeríamos xuntos. Pero a boca da ría
é perigosa, a corrente é demasiado forte
-na costa dos mosquitos el arrastrábase pola area, maldicindo; entón, un paxaro marchou coa súa lingua; sucedera que todos abandonaran o seu terrible soño:
fuxiran á costa, espertaran ao mar; pero el
el chorou ao velo-)

Din que o mar sanará a miña pel.
Que debo concentrarme nesta enfermidade. 

 

07:00 a.m.

      Falabamos das cousas que ti botabas en falta e que agora abrazas polo final, coma no fin do día ou na fin da terra, coas mesmas trazas que levo eu a estas horas, cando a miña insignificancia xa non queira valerse dos outros.
E terás que imaxinar cómo foi o principio (a escena do revés, a présa), porque aquí, aquí nunca nos saíron as contas, nos só queriamos que se mesturase o noso sangue coa luz do día e que se botase a perder, que se botase a perder como se perde o creto, e amamos dunha maneira aproximada, pero eu (…) eu nunca escribo acerca disto.
E poría a man no lume: somos da mesma natureza que sempre se rebaixa, da mesma natureza que arañaría na porta pedindo entrar. O resto, é o que resta das miñas forzas; é quen segue a pé, é quen se aproxima; é coma caer enferma e botalo todo fóra. Por iso os convidei a todos: para simular unha vez máis a vida, sabendo que as distancias están feitas de algo escaso, que non vou a sair correndo (…)

      a casa está orientada ao leste, así que nace o día; sempre penso que chega como un alzamento, que chega nos ósos e que merece vivir; tamén que forzaría esta vontade, este reino involuntario (…) pero qué sei eu de revoltas, a miña insignificancia nin sequera é sospeitosa. E poría a man no lume: somos da mesma natureza que sempre se delata, da mesma gravidade. Qué verdades arrincaremos nós agora se o deixamos caer todo.
Son desproporcionadas as formas. Pesan tanto as formas (…)

      Pero non quería espertarte

 

Traducciones

 
(Sexta) – Mentirosa

"En su afán de protesta fue más allá del límite, creyendo tener el derecho y la fuerza para vivir según sus propias leyes. Así fue como se acostumbró, por ejemplo, a considerar el empleo de la verdad como un derecho personal sobre el que podía decidir valiéndose de su propio criterio.

Por aquel entonces le pusieron la etiqueta de mentirosa"
 
                                                                  Margarete Buber-Neuman (1977)


Por aquel entonces
oscurecía la tierra de los ojos para agravar los hechos,
como si esta fuera una enfermedad contagiosa.                          
Hay secretos que se parecen demasiado a mi, asienten a mi lado
y pasan por alto partes de la trama,
verdades inútiles que no justifican (después de todo)
la estrategia que elegí para contar esta historia.
Hay secretos insobornables, son la línea que separa la circunstancia
y la vida

Así pues (cito):
          Ahora piensa si puedes desafiar mi memoria, 
          (esta que teme por mi,
          que nunca agota las apariencias, 
          acostumbrada a improvisar los espacios los tiempos,
          la versión más amable, 
          la indulgente)

Que no sé cuál es la realidad que no veo,
es real la pérdida
y también la certeza
de que en nosotros
vive algo que no consiguió escapar a tiempo.

 

Notas al texto (2)

Por ejemplo en Juliette,
"No sé qué quieres que diga. Debe ser tan triste amarme, tan triste verme sufrir cada vez que me tocas; o esta corona, matorral  y agua que corta, cada vez que se quiebra  por el sur,
y cae el cielo en agua, y raya el cristal de mi casa, (esta es mi casa) y caligrafía. No sé qué quieres que diga”
          Que algún día
nos iremos de aquí (tu y yo) y por campos de arroz y mostaza, a donde siguen inclinadas así, que abandonan cada día su tierra. Que abandonan... (cada dia)
Y cada día refiere ese lugar: es de nuevo lastimosa, repite para sí que echaría su sangre a perder sólo para no tener que mirar             (que realmente no mira ni siquiera la letra, y desconoce esta historia, esta pared informe que acuesta, y otra inventada que me sigue, detrás, como las cosas del mundo, como las cosas que nada saben de mí... en el mundo)
Y cita todo cuanto parece ser verdad, difícilmente verso, canción o clamor, ejecutar victoriosa la pieza final (que había un destino, una segunda piel, milagrosa) y repite para sí,
“tan sólo este cuerpo, este invierno, a rachas, que se hunde en nosotros, porque
nosotras...
estamos abrazadas a lo mejor que tenemos,
a veces únicamente compasión, otras
enlaza como histeria en los labios y va contra ti –presa de la histeria–
suéltame"

(Que tu estarás bien que tu estás bien que sigues bien)

 

Mira,
a la vuelta está la playa grande, y detrás, detrás está la boca de la ría,
hay un puente, y después, después una bajada. En esa pendiente empieza
lo que yo llamo mi casa.

       (Hace ya nueve veranos que nos llevó la corriente. Como a aquella niña gitana que buscaron toda la tarde. En las cuevas, yo leía O café da rúa do cemiterio
-donde él gritaba que no, que no quería confesarse, que tenía derecho a morir con todo su odio dentro, que era su patrimonio y que no lo entregaría,
que no se confesaría-
yo cerraba el libro con cierta ansiedad
-como cuando Ana iba a tirarse al tren-
y entrecerraba los ojos para buscar a los demás. Los demás iban en busca del mar
que a veces se retiraba todo lo más lejos posible, enmudecía
a su manera.

Va a hacer nueve veranos.
Las lanchas de salvamento trabajaban sin descanso.

Ni siquiera recuerdo el argumento. Sólo aquella escena.
Llegamos a creer que con tal vehemencia caeríamos juntos. Pero la boca de la ría
es peligrosa, la corriente es demasiado fuerte
-en la costa de los mosquitos él se arrastraba por la arena, maldiciendo; entonces,
 un pájaro se fue con su lengua; sucedió que todos abandonaron su terrible sueño:
habían huido a la costa, habían despertado al mar, pero él
él lloró al verlo-)

Dicen que el mar sanará mi piel.
Que debo concentrarme en esta enfermedad.

 

07:00 a.m.

      Hablábamos de las cosas que tú echabas en falta y que ahora abrazas por el final, como en el fin del día o en el fin de la tierra, con las mismas trazas que llevo yo a estas horas, cuando mi insignificancia ya no quiera valerse de los otros. Y tendrás que imaginar cómo fue el principio (la escena del revés, la prisa), porque aquí, aquí nunca nos salieron las cuentas, nosotros sólo queríamos que se mezclase nuestra sangre con la luz del dia  y que se echase a perder, que se echase a perder como se pierde el crédito, y amamos de una manera aproximada, pero yo (...) yo nunca escribo acerca de esto. Y pondría la mano en el fuego, somos de la misma naturaleza que siempre se rebaja, de la misma naturaleza que arañaría en la puerta pidiendo entrar. El resto, es lo que queda de mis fuerzas; es quien sigue a pie, es quien se aproxima; es como caer enferma y echarlo todo fuera. Por eso los invité a todos: para simular una vez más la vida, sabiendo que las distancias están hechas de algo escaso, que no voy a salir corriendo (...)

      la casa está orientada al este, así que nace el dia; siempre pienso que llega como un alzamiento, que llega en los huesos y que merece vivir; también que forzaría esta voluntad, este reino involuntario, pero qué sé yo de revueltas, mi insignificancia ni siquiera es sospechosa. Y pondría la mano en el fuego: somos de la misma naturaleza que siempre se delata, de la misma gravedad. Qué verdades arrancaremos nosotros ahora si lo dejamos caer todo. Son desproporcionadas las formas. Pesan tanto las formas (...)

       Pero yo no quería despertarte

 [Traducción de Pablo Fidalgo Lareo]

 










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