Poesía Digital

De la lluvia y su mecánica

Joaquín Pérez Azaústre, El jersey rojo, Visor, Madrid, 2006.

Saber adónde vamos
no es tan necesario, pero sí saber cómo (...).

En “saber cómo” descansa parte de la sólida estructura de los versos de El jersey rojo (Premio Internacional de Poesía Fundación Loewe 2006). Sin estridencias –y tal vez, este decir con mesura sea uno de los aciertos de la obra-, Pérez Azaústre le toma el pulso al paso del tiempo, bien cuando éste amanece como rumor de lluvia, bien cuando repentinamente aparece como chaparrón de vida en un instante. Porque, nos dice, La lluvia sólo quiere que la escuches: / salir a acariciarla, / dejar que se te moje el perfil rubio, / el jersey rojo (...). Por tanto, Acepta un nuevo estado, sal afuera / por mucho que prefieras un paraguas. Lección última de vida -aceptar las cosas como vienen, sin presentar obstáculos-, asentada en una red de intertextualidades que remite implícitamente a Epicureo, a sus posteriores desarrollos, especialmente Quevedo, que recala en los diferentes existencialismos herederos del Romanticismo y que desemboca, por lo que se refiere a la tradición literaria española, en el magisterio que supone para la poesía más actual la obra de Jaime Gil de Biedma.

Joaquín Pérez Azaústre ha escrito un libro en que lo lírico colinda con lo filosófico, el reportaje y la necrológica periodística, dando lugar a una hibridación de géneros caracterizadora de una contemporaneidad desistematizadora y que recuerda, en muchos de sus poemas, al modo de hacer prosístico de Truman Capote. Con un discurso eminentemente narrativo, de periodos largos, tan sólo interrumpidos por la frase sentenciosa presente en casi toda la obra, el autor crea poemas susceptibles de ser clasificados, en un primer momento, como de circunstancia. La vida de los personajes que son objeto de homenaje le sirve a Pérez Azaústre de pretexto para la reflexión sobre la vida y el quehacer artístico. En este trascender lo circunstancial, asumiendo el peligro de transitoriedad que conlleva este tipo de discurso, y en el intento de reconciliación de arte y vida operado, radica otro de los logros de El jersey rojo.

Obra variadísima en recursos, que hereda de las Vanguardias históricas el interés por acercar las creaciones literarias a las de índole plástica, ya sea las pictóricas o las de nuevo cuño como la fotografía o el cine,  interés cuyo origen reside en la reacción propia del momento frente al carácter musical de las obras de arte del Simbolismo. En este sentido cabe destacar la serie de poemas que Pérez Azaústre dedica al arte de la fotografía, incluso creándolos a modo de instantáneas  fotográficas, así como los ensayos en la disposición tipográfica del texto en los que dibuja el perfil del busto de don Quijote, o el de un pez... estableciendo una relación semántica amplificadora del contenido del poema.

Es cualidad inherente al discurso literario persuadir al mismo autor, como primer receptor de su obra, de algo que en principio es su propia calidad y profundidad artísticas. Se puede decir que aquí radica la auténtica responsabilidad del artista. Otra cosa es el concepto, más o menos acertado, que el autor pueda tener de lo que es la calidad. Desde luego, todo texto de gran calidad artística necesariamente es un texto responsable. En la obra que nos ocupa resalta la sinceridad del autor, que no duda en mostrar los secretos del alma, sus engaños y contradicciones:

Escribo porque me salva,
para que las preguntas duelan menos
o no acechen, escribo
porque nunca fue más bello el engaño
.

José Manuel Pons